El Santo Sepulcro – La memoria del Lugar

Mar 22, 2023

Muchos tesoros se esconden en la iglesia del Santo Sepulcro. Al margen del recorrido clásico que lleva el peregrino del Calvario a la Tumba del Señor, pasando por la Piedra de la Unción, existen un buen número de capillas que recuerdan eventos de la Pasión como, por ejemplo, la capilla de la Flagelación y la de San Longino – el centurión que abrió el lado del Redentor con su lanza. Entre las dos capillas, una escalera baja hacia la capilla de Santa Elena. Sobre las paredes de esa escalera se ven unas cruces incisas en la piedra por los peregrinos antiguos.

Cruces foto de Henri Gourinard

A la izquierda de aquella capilla, una puerta abre hacia un estrecho pasillo que baja a una capilla tallada en la roca. Es la capilla armenia de San Vartan. En uno de sus muros, los arqueólogos han encontrado un grafito representando una nave antigua con el mástil tumbado – o roto por un temporal – y una inscripción que lee, en latín: Domine ivimus, que podemos traducir por “¡Señor hemos llegado!”.

Capilla de San Vartan foto por Fernando Gilabert

Capilla de San Vartan foto por Fernando Gilabert

¿A qué Señor se refiere entonces el autor del grafito? Sabemos, por San Jerónimo, que el emperador Adriano había hecho construir un templo a Júpiter sobre la tumba de Jesús y otro más pequeño dedicado a Venus, sobre el Gólgota. Precisamente, los arqueólogos piensan que el muro en el que se encontró el grafito pertenece a un muro de contención de este templo de Adriano.

¿Será entonces a Júpiter que el visitante dedico grafito en forma de ex voto o bien a Jesucristo? El texto escrito debajo del navío nos puede dar una respuesta: según los estudiosos su autor se inspiró del primer versículo del salmo 121 (122), un salmo que los peregrinos cuando iban a Jerusalén solían rezar al acercarse al Templo – a la Casa del Señor. El texto de la Vulgata lee: Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi in domum Domini ibimus (“Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor.”).

Si la interpretación de este hallazgo arqueológica es cierta, estamos en frente de un descubrimiento mayor: una prueba de la veneración del lugar de la Resurrección por cristianos de todo el imperio romano antes de que Constantino construyera su basílica.

Por Henri Gourinard

 

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