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Santa Elena y el descubrimiento de la Santa Cruz

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La fiesta de la Invención de la Cruz y la fiesta de Santa Elena se celebran en Mayo y conmemoran el descubrimiento de la reliquia más preciada de la Cristiandad. 

Según los investigadores, los primerísimos cristianos no tenían un interés especial en coleccionar lo que hoy llamamos reliquias. Habían conocido a Jesús o sus Apóstoles en persona y estaban ocupados anunciando la buena noticia, como se deduce leyendo los Hechos de los Apóstoles y las cartas de San Pablo. En los siglos III y IV los cristianos empezaron a tener una necesidad de cercanía física con Jesús y los primeros discípulos, a los que no habían conocido. Fue entonces cuando ese interés por los objetos de la Pasión y restos mortales de los mártires se extendió. 

Probablemente, la figura más conocida en esta gesta de la búsqueda de reliquias es santa Elena, madre del emperador Constantino y emperatriz del Imperio Romano, que viajó a Tierra Santa entorno al año 326 con este propósito. Es famosa por haber encontrado la Santa Cruz, según una antigua tradición. Por eso se dice que santa Elena fue la primera arqueóloga. La Invención de la Santa Cruz se conmemora cada año el 7 de mayo con una misa solemne en la iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. 

La celebración tiene lugar en el sitio donde se dice que ella encontró la preciada reliquia. Es una capilla en la parte más baja de la iglesia, después de dos largos tramos de escaleras. Justo encima de esta capilla se encuentra un balcón decorado con ricas lámparas colgantes desde el cual se dice que santa Elena vio la cruz. La capilla tiene un altar y una estatua de una mujer sosteniendo una gran cruz. A mano derecha del altar, se encuentra el lugar que marca dónde se encontró la Santa Cruz.

 

 

Aunque alrededor de la figura de santa Elena y del descubrimiento de esta valiosa reliquia hay más leyenda que veracidad histórica, está claro que realizó un peregrinación a Tierra Santa y ordenó la construcción de una iglesia en el lugar de la Natividad, Belén, y otra en el lugar de la Ascensión, en el monte de los Olivos, cerca de Jerusalén. También patrocinó la construcción de la iglesia del Santo Sepulcro, que alberga el sitio de la Crucifixión, Muerte y Resurrección de Jesús. La fiesta de Santa Elena se celebra el 21 de mayo en Jerusalén. 

La leyenda dice que destruyó los templos a Júpiter y Venus que el emperador Adriano había construido en el siglo II en el lugar del Calvario y el Sepulcro. Entonces, comenzó una excavación y encontró tres cruces. Para saber cuál era la que tuvo a Jesús crucificado, hizo traer a una mujer muy enferma y la tocó con cada una. La cruz que la curó fue declarada como la Verdadera Cruz y la iglesia del Santo Sepulcro se construyó en el lugar. 

“Existe el riesgo de que en este mundo incluso nosotros los cristianos perdamos el sentido de la cruz y tengamos que redescubrir su valor – dijo el Custodio de Tierra Santa en la homilía de la misa solemne del 7 de mayo. – Debemos, como Santa Elena, encontrar de nuevo la cruz y ¡encontrar la verdadera! Porque no todas las cruces curan y salvan, tan solo la de Jesús”.

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